
Las primeras mesas que existieron se pensaron solo como una superficie horizontal alejada del suelo, una idea simple pero muy útil, e incluso fueron usadas por griegos y romanos para realizar sacrificios. Desde esa época, las mesas se volvieron indispensables en las casas, aunque fue hasta el Renacimiento cuando se crearon los diseños más lujosos con bases torneadas, un estilo que se impuso aún más en la época de Luis XV.
Desde entonces el mercado ha ido evolucionando de acuerdo con tendencias y diseños, actualmente se encuentran ofertas de nuevas en cuanto al diseño de este tipo de muebles, útil y decorativo: diseños sencillos y de estilos curiosos como las nido, que se encajan unas en otras, son parte de las novedades de este antiquísimo mobiliario, que data de la época de las antiguas dinastías de Egipto.
Más que los grandes comedores y las mesas de noche, que por lo general se mantienen en un mismo lugar, han sido las auxiliares las que más estilo y novedad pueden dar a un espacio. Aunque pequeñas, son muy fáciles de mover, sirven como soporte para diferentes cosas y pueden acompañar un mueble grande o simplemente estar solas en un pasillo.
Además, se encuentran en diferentes formas: unas muy elaboradas, que lucen bien por sí solas, y otras que, a pesar de tener una forma básica, se pueden destacar con los objetos que se dispongan en ellas. Las de ahora las más comunes, pero que se adaptan a cualquier estilo, son las de diseños de líneas rectas, bien sean rectangulares o redondas.
En colores se mantienen las tradicionales de madera a la vista o las de cromo en blanco o negro. Sin embargo, los diseños contemporáneos también proponen mesas en colores llamativos como el verde pistacho, azul turquesa y algunos detalles en rojo. Se ven, igualmente, las propuestas de metales coloridos.
Al escogerlas además del color, el material, la textura y el estilo, tenga en cuenta los espacios de su casa y las posibles funciones que puede darle a la mesa. La idea es que esta sea un accesorio que se pueda mover de un lugar a otro, para darles una apariencia diferente a los rincones.