El puf: llena, divide, integra

Estos  muebles se consideraban primero como meros ornamentos, pero poco a poco empezaron a convertirse en elementos útiles que responden a las necesidades espaciales de un hogar contemporáneo. A simple vista se trata de una silla sin espaldar que acompaña los muebles principales de la sala, quienes lo aprecian simplemente no saben es que es un accesorio fundamental para los espacios modernos.

Hoy, un puf puede ser al mismo tiempo una cama o una silla. Es un pequeño elemento de un complemento perfectamente combinado, se transforma en un cómodo mueble para dormir o una silla con espaldar.

Otra de sus ventajas es que pueden acomodarse en cualquier espacio gracias a sus pequeñas dimensiones, aseguran los diseñadores.

Pero no puede olvidarse el cometido inicial del puf: llenar espacios, dividiéndolos o integrándolos. Lo más normal es que se use en la sala, “los elementos básicos son un sofá y dos poltronas, así que suele quedar un espacio libre de acceso, ese es para el puf.

Otros expertos definen que la función principal de un puf sigue siendo la decorativa, pero no dejan de mencionar sus múltiples usos, se pueden utilizar también como pie de cama, o al lado de un tocador bajito.

Las tendencias actuales nos llevan a los colores negros, grises, beiges y cafés planos, los cuales siguen marcando la pauta para los espacios sobrios y ordenados, la fuerza de estos diseños está en las texturas de los tejidos, con materiales como el lino y el yacar.

El regreso a los años sesenta y setenta ha llevado a que las sugerencias de la temporada sean tonos como el verde musgo, el lima y el azul en sus tonalidades vintage. Se propone dar carácter al espacio, superando la fuerza de las rayas, flores, y arabescos, sin caer en lo lúgubre. Los formatos siguen siendo cuadrados y redondos, lo rectangular es poco usado.

Los pufs nunca pasarán de moda, son esos muebles imprescindibles para complementar cualquier tipo de ambientes en alguno de los lugares de una casa.

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