El equilibrio entre la cantidad y el tipo de luz que se proyecta es el que determina el éxito de la iluminación de una habitación. Tanto el tipo de lámparas como su ubicación son importantes para completar el efecto deseado en el hogar. La iluminación puede hacer que un cuarto pequeño y sin vida se convierta en el espacio protagonista de la casa, con lámparas de pie, de sobremesa, con apliques, en el techo, cada una con una funcionalidad diferente.
- En el comedor: la zona de reuniones con amigos y familia debe ser cálida y envolvente. La mejor opción es colocar una gran lámpara de techo implicando a todos los comensales en la celebración. La iluminación desde las alturas tiene que ser sutil y discreta.
- En el salón: para crear un ambiente general se utilizan focos empotrados, apliques de pared y lámparas de pie. Para zonas puntuales, la decoración se complementa con luz indirecta: lámparas de sobremesa y apliques.
- En la entrada: evite sombras y destaque objetos puntuales, como cuadros, fotografías o librerías. Una buena idea es colocar focos en el techo, halógenos (de luz clara) o incandescentes (de luz más cálida), acompañados de lámparas estilizadas de sobremesa o pie.